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lunes, 15 de junio de 2009

El poeta se deshace en hojas de almanaque

Me deshago hoy
en hojas de almanaque
del tronco mismo del árbol de la vida.

Soy una estrella perdida
en un firmamento de cristales rotos
y lunas rojas cayendo a pecho abierto.

Puedo escribir, o puedo
tirar contra el espejo
esta mirada que no tiene a quien fingir,
a nadie para saberse amar.

Miro estas manos que huelen a crepúsculos,
que no rozan lluvias ni caricias,
y son como crucigramas arrugados
en líneas de un cierto destino.

Mi voz
es una grieta abierta,
un inmenso bosque quemado
maloliente de cenizas vencidas
a fuerza de gritar el nombre de tu profecía.

Sin ti
solo me queda cubrirme de escalofríos
envuelto en las hojas del tiempo.

Carlos Gargallo (c)

11 comentarios:

Soledad Sánchez M. dijo...

Es el calor del otro el que nos da valor. Una imagen muy bella... el almanaque con las hojas cayendo.

Un beso.

Soledad.

Rosario dijo...

Es francamente hermoso leerte.

Mi voz
es una grieta abierta,
un inmenso bosque quemado
maloliente de cenizas vencidas
a fuerza de gritar el nombre de tu profecía.

Precioso, me encanta, un besito Rosario

Rosa Cáceres dijo...

Magistral, denuevo ha de ser esta mi opinión.Los dos primeros versos estremecen por su honda significación. Una estrella perdida, absolutamente desorientada al verse inmersa en un universo que le resulta extraño, de brillantes luces que no son sino cristales, y cristales rotos por añadidura, cortantes, peligrosos, hirientes...
La segunda estrofa parece un homenaje a Neruda con esa dos palbras "puedo escribir", pero la imagen del espejo, contra la que quizás se arroje el dardo...es un hallazgo.
Y luego las manos, como crucigramas, la voz, grieta abierta, bosque quemado...desolación del amante sin su amor.
La mayor declaración amorosa es aquella en que se muestra el frío de la soledad sin ese amor que completa, complementa, da sentido a tantas cosas.

Amando Carabias María dijo...

Es cierto, sin el amado la vida se convierte en hojas de almanaque, y qué despacio pasan, y qué tristes y qué poco peso tienen y qué poco poso dejan...

Begoña dijo...

Tienes versos magistrales, poemas magistrales...Cuando quieres rompes las estrellas y coges su brillo para adornar tus poemas. Sólo cuando quieres...
Si tengo escalofríos me taparé con tus hojas del tiempo.
Un saludo

Aimara dijo...

"solo me queda cubrirme de escalofríos..." Escribes de lujo, se que es algo que sabes de sobra, que te lo dicen a menudo, pero hoy quería decirtelo yo, también que hoy me he enterado de que se ha cerrado el blog Cosas de luz, en el que participaba, como sabéis. He intentado arreglar el enlace que han puesto a Aportes de luz, porque, cosas de la técnica, no funciona, pero también he visto que me han borrado como administradora, sin ninguna explicación. En fin, a partir de ahora me podréis seguir exclusivamente en Aportes de luz. Gracias

Besitos astrales y mucha Luz!!

Geni dijo...

Me parece muy hermoso como escribes mi querido poeta,es un placer leer cada una de tus entradas.
Un beso hasta pronto.

Maria Sanguesa dijo...

La desolación de la soledad, la falta de sentido que tiene el tiempo cuando el otro ya es tan sólo un recuerdo... has sabido convertir en belleza la autenticidad de la ausencia. Un abrazo: María

Tuti dijo...

Ese almanaque interior que punza al acercarse la hora -cero- la que vuelca otro día más, y allí,en ese todo, nosotros como espacio gravitacional sin entender del todo si sómos los que giramos o es lo demás que gira en torno a nosotros...he sentido tantos reflejos y he llorado escribiendo este comentario.

Carlos, vos sos un verdadero poeta.

Anna Francisca

Poeta Carlos Gargallo dijo...

Así da gusto, teneros como asiduos lectores, sufriendo a cada poema cuando escribo. Gracias

Caminodelsur dijo...

Este poema me ha llegado profundamete, sus imágenes son fuertes, intensas y hermosas.

Pilar