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jueves, 11 de febrero de 2016

POEMA DE ABRIL PARA UN MES DE FEBRERO



En la espera de un sueño posible
se desnudan los árboles con sus pechos desnudos
                                                           y los brazos agitados.

Recorre el viento las calles,
orando la flor, el regreso de la vida,
su historia de comienzos de febrero pasado,
disfrazada de intermitentes horas de dulzura y amargura
                                                                                         a tiempos iguales.

Un poeta ejerce saltos mortales
y camina por la cuerda floja
sobre un rayo de luz temprano;

rie a la vida como mejor sabe, sintiéndose abril,
primavera cercana.

Carlos Gargallo (c)

jueves, 25 de diciembre de 2014

Perdona, si sigo diciendo te amo



Perdóname si sigo diciendo te amo: no hay ya manera de remediarlo.

Tú y yo, somos a imagen y semejanza del tiempo tras los cristales
donde mostramos  lejos de cualquier tristeza, el mayor de los anhelos.

Me canta el corazón como lo hace la savia al árbol florecido, me canta
porque llego a presentir el cendal de tu ternura, las manos en el pecho,
                                                                                                 tus labios en los míos.

En todo instante piensa que la verdad de mi destino
quiere navegar en la verdad de tus ojos,
y tu luz, tan honda, flor de flores, ángel de mi ser,
mariposa de ventura, tan hermosa como el cielo.

Perdona si sigo diciendo te amo.



Carlos Gargallo ©

martes, 16 de diciembre de 2014

Queridos amigos, es para mi una inmensa alegría, presentaros a mi tercer hijo literario. Viene cargado de amor por el amor, un mundo que pareciera, a veces, que se derrumba pero, ahí está, presente en los corazones, espero que lo disfrutéis.


Y si no eres de Murcia, tienes la posibilidad de obtenerlo en la siguiente dirección:

http://www.murcialibro.com/

domingo, 24 de agosto de 2014

Quédate aquí


Conozco tu sal y el rayo que te ilumina,
el brillo de tu voz sobre mis marismas.

Fuente eres recorriendo los azules de la tarde,
compañera de suspiros  elegidos
en el temblor de nuestras manos
                                    cuando nos abrazamos.

Estás allí
en  donde el agua nace
y en el caudal fértil de tu cuerpo
ondeando los besos al viento.

Hueles a violetas y mar,
mediterránea creces a cada instante
en el verso prolongado,
habanera de luz
que eriza mi alma.

Me conoces,  ya lo sabes.

Quédate aquí
sobre esta blanca arena
tumbados mirando al cielo,
nuestros ojos serán estrellas,
y nuestras sonrisas,
de las olas, serán espuma.



Carlos Gargallo ©



Sobre el rumor del mar


Sobre el rumor del mar,
llamaré a tu cuerpo ausencia.

A tu silencio,
cansado de esperar
en la esquina del mundo,

golondrina que te lleva
en la lejanía de una almohada
donde busco tu pecho.

Ausencia llamaré
a las manos de tu voz
con labios de loto
y carmín de amapola.

Todo, más allá del gris,
el cáliz de soledad
para la suma de mis ojos
en los cristales del amor
clavados en la memoria,

débil frontera del delirio.

Carlos Gargallo ©

domingo, 22 de junio de 2014

El mejor instante

El mejor instante del amor, no es cuando dices te quiero.
Está en el preciso silencio que antecede la mañana,
ese momento en el que él o ella, abre los ojos y se miran
entre las primeras luces, en una penumbra de magia,
en el roce íntimo de unos suspiros.

Momento de deliciosa ternura
cuando los labios callan llenos de pudor
a la sombra prendida del corazón.

.El universo parece zozobrar o hundirse
en una caída suave y profunda.

(c) Carlos Gargallo.

jueves, 19 de junio de 2014

Canción para una mariposa prendida


Si, cuéntame tu tiempo de amapolas
bajo el azul de aquellos días primaverales,
dime si la mariposa quedó posada
en ese corazón de espinas
que no le queda razón alguna
para seguir batiendo sus alas.

Dame el nombre de lo incierto
y de todo aquello que quedó varado
en el tumulto salvaje de unos besos
por los caminos de la noche oscura.

¿Como llegar a ti pisando nubes?

¿Como calmar la sed que nos ahoga?

Aún tengo para ti
una mirada desde los espejos,
la razón del canto de las alocadas aves
que son la brisa y el perfume
que me dejaste
acostumbrado a las caricias
de los jazmines en la tarde.                                                          

Sí, dime, mientras yo callado observo
como se ensombrecen mis arrugas
recordando el fuego de tus labios,
tu boca con torrentes de alhelíes
y tus pezones de almendra y madreselva.

Cántame de nuevo
los blues que me erizan la piel.

En esta soledad, el viento en las acacias,
los folios del recuerdo y el lamento
de que algo se está yendo para siempre.

Carlos Gargallo (c)

domingo, 13 de abril de 2014

Es ella


Cantó en tu boca el cielo enamorado
y reverdeció de besos de alondra.
Tu piel, sobre el rubí asoma
tan solo por el brillo deseado.

Estrellado el cabello, el corazón amado,
sonrojo suave por el aire perfuma.
Ababol de rito tu torso toma
y te acerca al mar azulado.

La mirada de miel, balada ardiente,
las luces en brillo con luz nueva,
luna llena de paz, delicada vida mía.



© Carlos Gargallo