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jueves, 9 de mayo de 2013

Paz es nombre de mujer




Tengo una ración de luna
y  mil luces por tu sonrisa.

La canción entre los labios,
y tus ojos, abriéndose a la noche.

Un insomnio de recuerdos;
las espinas de la rosa
en mis manos
y  sus pétalos grabados
en la brisa de tu asombro.

Tienes  luz de  añoranza
rozando el vestido de tu piel,
el mar recién nacido
para navegar en la claridad intacta
de los amaneceres en calma.

Un infinito, colmado
de ricas alegrías.

Paz de nombre perfecto
en el cielo y la tierra bendecida.

Carlos Gargallo (c)


lunes, 29 de abril de 2013

TÚ LO SABES

Si te digo te quiero, es la verdad más cierta,
y si tu nombre me sabe a lo bueno de la vida
es porque tú me lo estás enseñando.

Porque tu me sabes a todo lo bueno de la vida
desde el primer instante,
y soy nube sobe tu brisa, melodía cierta
que me acunas y me cobijas.

Me iré a cada momento a los versos de tu boca,
a tus labios que son fruta tierna, jugosa,
porque de nada valgo sin ti y tus caricias.

Tengo la flor más bella de todas,
tengo tu aliento dulcísimo
escribiendo palabras de amor 
en la mirada tuya
que me provoca.

Y se que estás y sientes y te siento
como esa pasión de tus párpados cerrados
cuando nos abrazamos.

No solo es tu cuerpo, no,
es un todo, 
sí, un conjunto,
porque somos de dos, uno.


Carlos Gargallo (c)

miércoles, 17 de abril de 2013

Conocimiento de causa


Si supieran las noches de mis acentos y exclamaciones
cuando en este corazón, que se va, lentamente
haciendo mayor incansablemente, como late
a tu ritmo en mi recuerdo, a mi ritmo en tu mirada,
en el azul de todos los azules inventados.

Si de verdad las estrellas,
que se creen las reinas de los universos,
supieran que tu existes y que estás hecha
de una luz infinita
capaz de apagar todo brillo
por muy grande que fuera,

entonces digo,
sabrían lo que son los celos;
porque
donde tu simiente crece,
nadie es capaz de reverdecer más
cualquier paisaje.

Carlos Gargallo (c)_ ( en una tarde de calor y anhelo en este abril de 2013)

viernes, 12 de abril de 2013

De vuelta a casa

De vuelta a casa
los árboles y sus pájaros
duermen hace horas,
todo es sombra
y los coches
junto a las aceras
tienen los párpados cerrados.

Solo el guiño de los semáforos

colorean tenuemente
la oscuridad del asfalto.

La noche se ha hecho estrellas y luna

mas una brisa de poniente
pone perfume de azahar en las esquinas
de esta primavera alocada.

Todavía queda algún borracho 

a la espera de encontrar, con suerte, su casa,
y los sueños  de los otros
van saliendo por los balcones
a la espera de la dicha
o quizás 
quien sabe, si de algún puesto de trabajo.

Literatura de anuncio

pegada en las farolas.

Cada cual vuelve cuando puede

 y a mí sinceramente,

no me empuja la prisa.



Carlos Gargallo (c)









martes, 9 de abril de 2013

Plegaria

Se asemeja tu voz a la plegaria,
al canto mismo que despierta
                                   el incienso y la vela
en tu aliento de lirio y amapola
                                   con espíritu de fuego."


Carlos Gargallo (c)

domingo, 7 de abril de 2013

El poema que escribí ayer

El poema que escribí ayer
no tiene nada que ver
ni con tus ojos ni con tu boca.

Nada de lo que escribí
tenía de mi ni de ti.



Tú misma
me convences
de que no estoy equivocado,

porque
el poema que escribí ayer,
solo es el prólogo
de los versos
que aún me faltan
por escribir para ti
en el espacio
donde coincidan
todos nuestros sentidos.

Carlos Gargallo (c)

jueves, 4 de abril de 2013

Mil gracias a todos

A TODOS MIS “COMENTARISTAS”
Agradezco mucho vuestros comentarios, tan generosos y alentadores. Me gustaría contestaros individualmente, pero no siempre puedo hacerlo, por falta de tiempo. Os ruego me perdonéis, en la seguridad de que los leo -y los valoro- con el mismo cariño con que vosotros me los enviáis. Un cálido abrazo para todos.

martes, 2 de abril de 2013

Bus

Aquella noche,
el autobús me miró con grandes ojos,
parecía preguntarse
que leche hace este a estas horas de la noche,
solo en la parada.

Sus chirriantes frenos,

sonaron en la vacía avenida
como si todos los violines desafinados del mundo
hubiesen hecho un pacto
para que rechinaran mis diente.

El conductor tenía la mirada cansada,
la espalda, los brazos, la vida
cargada en su mochila de aburrimiento.

Mis buenas noches
fueron respondidas con un gruñido.

Aquellos asientos sudados
de toda la jornada,
lloraban en silencio
la soledad mal llevada.

Como yo;
solo en la parada, solo en el bus,
solo en la avenida.


Carlos Gargallo ©

La nostalgia



La nostalgia, no son mis camisas arrugadas
y metidas sin orden ni concierto
en mi repleto y único armario.

Ni esa canción que bailamos tanto
al son de un beso prolongado
mientras aquél italiano
con pantalones de campana
no se cansaba de decir
que de amor ya no se muere, no.

La nostalgia,
tampoco es pasar 
por una perfumería y, a escondidas,
abrir una botella de perfume
que huele como  tu piel lo hacía.

Ni sentarme cada día
en el banco del jardín
donde te juré amor eterno
mientras un perro con collar y dueño
huele mis zapatos desgastados.

La nostalgia
solo soy yo,
es mi primer y segundo apellido.

Carlos Gargallo (c)