miércoles 9 de diciembre de 2009

Seguir con vida

Llegará un día
en el que sea una celebración
seguir con vida.


Una playa para vararse,
un constante resplandor
que no se apague
a pesar de la desesperación bebida.

Con el hallazgo de saberse
entre secretos surcos dilatados,
como este sol que cada madrugada
anda su camino de ocaso,
o una línea blanca, indefinida
sobre el campo verde
y bajo el árbol,
estaremos preparados.

Porque no hay muerte sino vida
del lado allá del canto, del lado allá del cielo,
del lado allá del tiempo.

Carlos Gargallo (c)







lunes 7 de diciembre de 2009

Yo te comprendo

No he renunciado a ti,
flor de mil días.
No lo he hecho
porque si no
yo no sería.

Sí, sabes que te comprendo.

No te olvido,
caricia de trigo entre mis venas,
solo que me martirizo pensando
en aquellos días
que fueron y pudieron ser.

Sí, ya, te entiendo.

Como no saber que la edad
nada tiene que ver en todo esto,
y aquello fue mucho más que un encuentro.


No hace falta, solo veo tu mirada.

Carlos Gargallo (c)

viernes 4 de diciembre de 2009

ESTO NO ES UNA TONTERÍA

A estas bajadas de la vida,
que importa quien dice:
Déjate ya de tonterías.

Mire usted, enemigo mío,
las tonterías esas que usted critica,
no son más grandes que las suyas,
¿ o es que comer gambas con tenedor y cuchillo,
sacarse un pañuelo impoluto,
usarlo para después
devolverlo al bolsillo,
no es algo que no tiene sentido?.

Nada tiene de tonto,
solo depende de la perceptiva.

¿Le parece, acaso, este poema
una tontería?

Carlos Gargallo (c)

BABDAD

Tus líneas se diluyen en la imagen a escondidas,
casi atemorizadas por el fuego recién estallado
por muchas esquinas.

Acaricio
los bordes rotos de las ventanas ensangrentadas.

Juegan los niños pendientes de un balón de trapo
mientras cuesta adivinar el sendero de los lirios.

Muy cerca, las dunas rugen, el desierto está repleto
de ánforas metálicas, de cascos sin cabeza
y hay un olor a cirio,
que todo lo envuelve.

Sin pan, ni café,
Babdad.

Carlos Gargallo (c)

domingo 29 de noviembre de 2009

Bajo el tronco de los cipreses

La derrota no existe.
No es ya ni sensación.

Pero
un montón de huesos
hacen fósil el espacio
con un brillo siniestro
y queda apenas
una estrella en llamas,
un grito atrapado
en el tronco de los cipreses.

Todos los vientos del norte
quedan hiriendo
donde duermen los inocentes.

Acabo de encender el último cigarrillo.


Carlos Gargallo (c)

martes 24 de noviembre de 2009

Donde escriben su nombre los desaparecidos


Dejaban sus sombras los tilos
acostadas en el umbral de la casa
y todo era armonía en la liturgia espesa
del sueño de la tarde.

Era el viento
seda entre las ramas.

Olía a tierra mojada
en cada una de las macetas
que parecían precipitarse desde los balcones.

Pasaba el agua en el arroyo
sin querer saber nada del mundo.

El mundo será suyo, junto a la vida,
mientras haya un hombre dentro del hombre
que sostenga en las manos
una luz suplicante.

De pie,
sobre la hierba
donde escriben su nombre los desaparecidos,
a pleno pulmón y en silencio,
doy gracias a la vida.

Carlos Gargallo (c)





lunes 16 de noviembre de 2009

En la cocina con Rimbaud

Estoy en la cocina
releyendo a Rimbaud.
Suena en voz baja
la radio con sus noticias
y anuncios de un aborrecido banco
que se atrevió a usar el color naranja,
(qué sabrán ellos lo que es un naranjo
y su azahar...)

Decía
que leía, como se lee a los grandes,
hacia el interior mismo del alma,
y huele a pan frito y café,
a humedad y desconsuelo
mientras los gorriones del alba
comienzan su son apasionado.

Así, lentamente,
se van desdibujando las horas,
es Domingo,
miro al techo, cierro los ojos
y sigo paseando por los verdes versos.

Carlos Gargallo (c)