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sábado, 11 de septiembre de 2010

El trovador que te buscaba una sonrisa

Me duelen tus ojos
cuando miras al horizonte
buscando apaciguar la sed
que tanto tu corazón seca,
balada que fuiste de abril
y ahora, adagio de dolor
que viene y viene como las olas.

Me duelen tus labios
cuando, entre abiertos,
tiemblan sin la aventura
de todo aquel fuego,
ni brasa o rescoldo siquiera.

Que no te importe gritar al vacío,
que nadie quede sin conocer
esa tristeza de desesperanza,
como una campana solitaria
en repique infinito
desde tu campanario.

Yo estoy aquí buscando
una sonrisa para tus dientes,
un abrazo de enamorados
                                  para obsequiarte.


Carlos Gargallo (c)

12 comentarios:

ufff43 dijo...

me encanta! gracias por iluminar de sonrisas el día

Un abrazo inmenso

LiLith dijo...

Hay sonrisas que no son de felicidad, sino de un modo de llorar con bondad.

Gabriela Mistral (1889-1957) Escritora chilena

Hermosos poema, feliz quien reciba tu obsequio.

LiLith

María dijo...

Hola Carlos.
Es un bonito obsequio: una sonrisa, un abrazo de enamorados.

Hermoso poema.
Besos y disfruta de nuestras fiestas.

María

Carmela Rey dijo...

El dolor del amor. Hermoso poema, poeta.
Un abrazo

MiLaGroS dijo...

Muy bello Carlos. Un abrazo poeta.

Mª Teresa Sánchez Martín dijo...

Es un hermoso poema que se hace cómplice de una mirada triste.
Se aprecia en él un paisaje de melancolía acompañado por el sonido de esa campana que alivia la desesperanza. Seguro que con estos versos has encontrado esa sonrisa.


Un saludo

tino dijo...

"Me duelen tus ojos
cuando miras al horizonte"


Un gran comienzo de versos para el poema. Me gustó. Un abrazo

thoti dijo...

.. a nosotros se nos alegran los ojos de leerte.. un saludo, Carlos..

josefina dijo...

precioso.
un abrazo

Mediterráneo dijo...

Un bonito regalo!

De esos que no vienen envueltos, no les cuelga una etiqueta, ni siquiera necesitan de lazo.

Que buen regalo!

Un abrazo, sin envoltorio!

Laura Caro dijo...

No hay mayor amor que el que busca la felicidad del otro obviando la propia.
Un abrazo

María dijo...

Siempre he estado convencida que es más importante amar a que te amen. Me gustó leerte.