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viernes, 3 de junio de 2011

De relojes y calendarios

El horizonte se inclina
cada vez que un corazón
se siente en una jaula
o una puerta se cierra
al final de un pasillo.

Rodeado de fantasmas,
el hombre se hace infertil
con un látigo voluntario
y recorre el mundo
donde olvido y memoria
son tan solo 
los reflejos de una ilusión
de lo dulce y lo amado.

Este ir a  corriente
no es, si no
por llevarle la contra
a los relojes y los calendarios.

Demasiado tiempo esperando
el ascenso de la luz
                               al pensamiento.


Carlos Gargallo (c)



8 comentarios:

Montserrat Llagostera Vilaró dijo...

Buenos días Carlos.

¡Ay los relojes!, que ha veces provocan el strés.
Por esto me gusta madrugar, para ganar la batalla al tiempo.
De momento hoy ya he leido dos Poemas, otro y el tuyo.
PAZ, AMOR Y ARMONIA, te deseo desde Valencia, Montserrat

val dijo...

La verdad que me gusto muchisimo!
Gracias por compartirlo.
Besos y buenas noches.

Rosa dijo...

Perdona mi ausencia pero ya estoy por este mundo de nuevo.
Empezare a visitaros nuevamente
Un besito Rosa

Dora Forletti dijo...

Carlos, es la primera vez que te leo y me ha maravillado tu hermosa y tan cierta inspiración. Me encató y tr felicito.
Un abrazo, amigo.
Dora

uno . dijo...

Como dicen por ahí, el instante es una espada, si no lo cortas, te corta.

Ojalá aprendiéramos de veras a vivir el presente, que por otra parte a poco que se piense, es lo único que se tiene, si es que se tiene algo.

Saludos y a ver si se anima a con-versar

José María Alloza. dijo...

Así es el horizonte, y, en este poema, lo dices de manera sublime.
Un abrazo
¿he dicho que me gusta?

lidia-la escriba-www.deloquenosehabla.blogspot.com dijo...

HERMOSO! me saco el sombrero!
muchas gracias por compartir..por comentar,poco,jajaja!
un abrazo enorme,beso
lidia-la escriba

enletrasarte dijo...

Un delicado vaivén de las palabras, hacen esta poesía...bellísima!
Un saludo fraterno desde Uruguay