
Ven al vértigo de mis horas
entre el blanco suspiro
que te invoca,
cae sobre mis horas,
suave, como el baile
lento de las hojas.
Ven al roce tenue
de mis palabras,
esas que son para ti
en un infinito abril
de azahares y rosas
porque tú,
eres ese edén
en donde mis sueños
y realidades se posan.
Ven a peinar esta luz
que nos abraza
dando calor a las sombras,
y deshacer el espacio que nos separa
hasta que, entre tu y yo,
no quede más hueco
que nuestras propias formas.
Ven, te espero,
Ven.
Ven.
Ven.
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