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martes, 16 de septiembre de 2008

Promesa de puntillas


Te prometí seguir escribiéndote,
-se que te acuerdas-,
eran días de rosas blancas
y sol por las azoteas.
Aprendimos juntos
de la eternidad del beso,
así, más allá del paraíso.
Eras la imagen libre
de todos mis espejos,
y te veía descalza
por tu casa
como una hada
de alas de tul
tan liviana, tan amada.

Ya ves
que sigo escribiendo,
sé que lees y lloras.
Carlos Gargallo (c)

3 comentarios:

Máximo Ballester dijo...

Cómo no seguir escribiéndole, libre imagen, seguro te invita en cada instante a rumiarle versos como lámparas.

Hermoso poema. Gracias.

Te saludo desde Argentina.

Poeta Carlos Gargallo dijo...

Gracias Máximo por tus palabras, me encantó que te gustara, un abrazo desde España.

josé dijo...

No me importa repetir las cosas que creo, y por ahí tal vez dije que una persona que no necesita tantas palabras para decir tanto desde adentro, tiene que ser alguien muy especial. Carlos, en el poco tiempo que llevo junto a ustedes estoy aprendiendo mucho y soy agradecido. Esto que haz escrito me ha volteado. Mi afecto.