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lunes, 13 de julio de 2009

Tu fotografía

Cada vez que pienso
que no volveré a ver la felicidad,
miro tu fotografía,
comparto tus aromas,
miro las estrellas.
Porque creo que siempre estás
aunque no te vea,
y la sensatez me recuerde
que todo fue posible, y cerré
el libro más maravilloso
sin terminar de leerlo
dejando sola a la imaginación
para seguí viviéndolo,
entonces,
vuelvo a pensar
que no volveré a ser feliz,
pero, al menos, tengo tu fotografía.

Carlos Gargallo (c)

10 comentarios:

A.C. dijo...

Me gusta lo que leo en este sitio...
Le dejo mis saludos desde Argentina, y lo invito a leer un poco de mis locuras, saludos!

cabopá dijo...

¡Hola! En primer lugar enhorabuena por el cambio de color así es más fácil de leer..gracias.
Las fotos, la fotografía...cuánto dan para escribir algo tengo yo sobre ello algún día lo colgaré...Te visito casi todos los días aunque a veces no me deje notar...besicos.

Lunhe dijo...

Creo, que mientras esa fotografía sea el refugio de la tristeza, nunca se alcanzará la felicidad de nuevo.

Un saludo.

SANDRA dijo...

Bello poema nos regalas hoy amigo!!!
Linda semana.
Besitosss.

Huellas del pasado dijo...

Maravilloso lo que puede hacer una fotografia Verdad?
sentir el aroma de esa persona con solo verla, besarla sin tocarla.

no no no Que maravilla de poema.
No me atrevo a Explicarlo, pues bien dicen: El poema no se explica, se implica. y yo lo he aplicado a mi vida y lo entendi a la perfeccion.

Felicidades!!!

un enorme Saludo
nuestro Gran Poeta!

Liliana Lucki dijo...

Realmente hermoso y simple.

Pero yo no podría!!!!!

Me expreso pintando,dejo a los poetas

embellecer la vida con sus palabras.

Saluda Liliana desde MDQ.

MiLaGroS dijo...

Algo es algo ¡ no?. Siempre hay un pequeño consuelo. Una fotografía que si te dice algo es porque el corazón sigue lleno. Bonito poema. Un abrazo. milagros

Rosario dijo...

Me gusta tu nuevo formato del blog, como siempre hermosa poesia, da gusto leerte
Un besito Rosario

ANA ROSA BUSTAMANTE dijo...

XX


El viene rugiendo ansioso
su esqueleto pulverizado
arrastra su vida migrante
el velamen del viento,
el graznido anuncia el mal agüero,
su aroma rústico,
deprisa se acercará a retirar
las algas lascivas
de su figura,
bajo el cendal húmedo.
No ha vivido todas las horas
que han vaciado antes de tiempo
ni las piedras ha leído
en sus vértices de sangre,
sólo ha morado
donde no llega el sol.

Sus ojos son dos islas
retienen la soledad y
muerde carnes ajenas,
la garganta corroída por las tardes
no puede nombrar los fuegos
las vestales azotadas
las vírgenes llevan sus manos tiesas
ellas han cerrado sus luces,
su fuego se ha apagado
en la noche del mundo,
y las alas que pudieran conducirla
al altar de vida
a la luz eterna de la expiración
delatarán la parálisis,
azotada
en la oscuridad.







XXI


El pesar es una inmensa piedra
colgada al cuello,
una sierpe que ondula por las aceras
y va bebiendo lágrimas que empañan altas diáfanas perlas
de la imaginación.
Sigue gimiendo en los barrios donde adustos
van muriendo.
Mujer
para sorber lento trago y paladear
sus libertos senderos
sola, porque sola entiende, cuanto
desea su carne armoniosa
si necesita la luz que ilumine sus sombras
inmanentes de esta alma que a veces aturde.

¡oh, mío¡ te llamaré entre los encendidos
tallos, vendrás elegido,
a circular en una oscura arteria de mi sangre.








XXII


Siento golpear el ruido contra el silencio
y rompen el aire colgajos
que arrastran buscando el rastro de la avispa muerta,
pues sigue punzando
en mis brazos caídos por mi atavío.

En la roca yerma la contorsión del viento
me ha golpeado en su rugiente roja del último sol,
rasguña una espina dulce ponzoña,
recorreré las arenas hasta erigir mis señas definitivas,
estercolas la boca que besa el candil, y desalojas el resquemor
de esa espina blanda.

Espectros del vaticinio
caos se anuncia en los puertos que invadiré,
he sido la inexpugnable embarcación
acendrada raíz de tormentas remotas,
frenéticas alas sacudidas
de mi sangre moribunda.




XXIII


Dudo,
presiento tu engaño
te burlas de mí.
Te he glorificado entre mis carnes
y los furores extraños que me atribuyes,
sobrevuelas la atmósfera de ensueños
que usas en diálogos a los que me enredas,
utilizas mi flexible vientre donde muerdes
la sutil hierba donde tiendes mi cuerpo
y sólo quieres penetrar tu soledad
en mi universo de huesos fríos
y bocas de mustias promesas
para tolerar el rumbo
y yo te espero.
Tu retórica es una mentira que me ensalza
hasta la lumbre agotada,
me pierdo
entre tus razones me trastornas
y
me eriges alta iluminada;
aún así sigo esperando que llegues,
o no llegues y te quedes tú esperando
mi sueños contigo,
tu subterfugio es un milagro en este desierto
es una artimaña mística de la agonía
inhóspita espera,
que te desarmo el ensueño
que tu principado no lo represento dignamente.
La mujer que amabas era otra y te recoges
a ella encarnándome,
sigue disponiendo tu boca a la breve muerte
y la vida a la perpetuidad.

Simulemos el mundo que nos resta.

ANA ROSA BUSTAMANTE dijo...

hola carlos te envié un comentario, aun no aparece, pero se me fueron algunos poemas, te iba a enviar uno sólo, disculpa.


me gusta tu blog me hice seguidora, bellísimos tus poemas, muy sensibles, lindos. muchas gracias por pasar por mi blog al catalán.

te invito a mis otros blogs en

http://cartasalfuegoanarosabustamantevaldiviachile.blogspot.com