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miércoles, 24 de junio de 2009

El milagro, la vida.


Otra vez pensando en los cúmulos,
de como son libres mientras existen
dándole al cielo las gracias
por dejar que naveguen en su mar azul
y bellísimo, en su seno,
atesorando formas caprichosas
que descubro (cosas de la pareidolia);
luces y sombras a raudales
sobre el vértice mismo del ocaso.
Un rondó de música-pájaros
ateridos a las ramas,
bosques repletos  de nidos,
canción en Do Mayor pintada.
Entre las fuentes
el agua a raudales
por malabarismos sinuosos;
creadora de vida
produciendo el milagro
Carlos Gargallo (c)

9 comentarios:

Cecilia dijo...

Hay pocos placeres como contemplar las nubes, y lo has puesto en versos de forma exquisita. Saludos!

ESENCIA DE MUJER dijo...

El cielo y todo lo que en èl se guarda atesoran celosamente hasta la mìnima esperanza...

Como siempre un gusto leerte.
Un abrazo.
Marìa Laura.

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

...soberbia personificacion de los cumulos dentro de la vida que da el cielo carlos ...recibe un afecturoso abrazo...


----- jose ramon--------

Amando Carabias María dijo...

Sí, contemplar los cúmulos es contemplar pedazos de espejo de nuestra vida.

Emilio dijo...

Pasan las nubes como pasa la vida, cada día son distintas.
Saludos.

L.N.J. dijo...

Un milagro al que doy gracias todos los días...; no pasa ni uno con la satisfacción que me deja sentirme viva y haberme dado este don la misma naturaleza.

Un beso.

Inés Bohórquez dijo...

Fascinante poesia del Misterio de la Vida, encierra la sensación de la mirada que descubri y el pensamiento que cavila...

me encantó la estrofa:
"...luces y sombras a raudales
sobre el vértice mismo del ocaso..."
Exclente!

un abrazo poeta mis respetos y un gran placer visitarlo

julia del prado morales dijo...

Poema de amor a la naturaleza, en la que anda a raudales tu yo. Gracias Carlos, Julia

http://Juliesusfotosyescritos.blogspot.com
http://elblogderegina2.blogspot.com
(rastros y fotos)
http://vienenpajaritasdepapel.blogspot.com (haikús)

Erika Molina Prado dijo...

Ah! Que bello.

Desde siempre y en las alturas
el deseo viajero,
la entrega pospuesta,
y todas aquellas emociones que se
forman y conforman nuestra existencia.