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viernes, 19 de junio de 2009

Nada sabemos hermano

Una rosa en la lejanía del tiempo,
un abrazo, un pájaro por las esquirlas de la tarde,
una canción en el recuerdo, y aún así,
no sabemos nada.

Nada sabemos hermano
ni de nosotros mismos,
hasta nuestros corazones esconden cosas
que jamás estaríamos dispuestos a contar.
Hoy, miramos ese espejo
de reflejos pasados
y entendemos que nunca podremos
recuperar aquellos seres nuestros
tal y como los conocimos,
solo nos queda la sangre,
las anécdotas que nos hicieron reír
y la sabia de donde la raíz
germinó firme y segura.

Dicho queda.
Mientras amemos,
mientras sepamos amar,
habremos aprendido la lección primera,
lo demás,
solo será infinito.

Carlos Gargallo (c)    Del poemario  "Cartas  apócrifas"

8 comentarios:

Marina-Emer dijo...

es verdad la vida transcurre dia a dia y todo va cambiabdo indiscutible hasta la familia..pero el recuerdo y la sangre ahi queda
abrazos
Marina

Pepe Gonce dijo...

Cierto, hasta nuestros corazones esconden cosas.

Salu2

Alodia dijo...

El recuerdo siempre nos acompaña. Y nos alimentamos cada día de esas bellas palabras o anécdotas o risas de las personas que estaban con nosotros. Abrazos.

Rosario dijo...

Cada dia me quedo más fascinada con tu maravillosa forma de escribir, es para mi un placer leerte

Dicho queda.
Mientras amemos,
mientras sepamos amar,
habremos aprendido la lección primera,
lo demás,
solo será infinito.

Un besito Rosario

ESENCIA DE MUJER dijo...

No es poco lo que queda..."lo que se hereda no se roba" y ese es el orgullo que sientes...

Un abrazo.
Marìa Laura.

La Dame Masquée dijo...

Cómo se nos escurre el tiempo entre los dedos, y se lleva cuanto hemos ido amando: lugares, rostros, momentos... Pero nos queda la dulce nostalgia del recuerdo. Eso no nos lo puede arrebatar.

Muchas gracias por su visita, monsieur. La considero un honor para mi espacio.

Bisous

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Carlos, sólo sé, que no sé nada, sé, sin embargo, como tú, que me queda el amor y con él a mi lado, sigo ignorándolo casi todo, aún así, aprendo de lo infinito, lo que puedo.
Gracias, Carlos, por recodármelo. natàlia

Rosa Cáceres dijo...

Fascinante, profundo, genial, conmovedor...todo eso y más se me ocurre al leer esa magnífica creación poética, que es todo un despliegue de conocimiento del alma humana.
El ritmo -me referiré ahora ´la forma- es perfecto, un verso libre, pero aún así sometido al ritmo acentual que únicamente los verdaderos poetas saben usar.
Me seduce esá utilización intimista y directa del apóstrofe, al dirigir la palabra ( al dirigir el verso) al lector, convirtiéndolo así en interlocutor.
Vuelvo a leer el poema y me reiteró en mi primer juicio: genial. Un poema para recordar, para aprender de memoria, a fin de comprender que la memoria (en retazos inconexos, tal vez) es lo único que nos queda, aunque no sepamos nada más